Sólo Cristo Salva:

Jesús salva!

"...Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores..."
1 Timoteo 1:15


Si un hombre que no sabe nadar se cayera en aguas profundas y gritara pidiendo ayuda, ¿le tirarías un libro titulado Cinco lecciones fáciles para aprender a nadar?, ¿le gritarías palabras de aliento?, ¿o saltarías al agua y gritarías: "Sigue mi ejemplo. Te voy a enseñar a nadar?" Ninguna de esas acciones salvaría al hombre que se está ahogando. El no necesita un libro, ni charlas de motivación, ni lecciones de natación. Necesita un salvador, alguien que llegue a donde él está, lo saque de esas circunstancias que amenazan su vida, y lo lleve a un sitio seguro.

Nuestra condición espiritual exige la misma clase de acción. La Biblia dice: "por cuanto todos pecaron"(Romanos 3:23), y "la paga del pecado es muerte" (Ro. 6:23.)Todos aquellos que hemos nacido en este mundo somos pecadores condenados a la destrucción. No podemos redimirnos a nosotros mismos leyendo libros de religión, ni esforzándonos más por hacer lo correcto, ni siguiendo el ejemplo de otros. La muerte de Jesucristo en la cruz del Calvario fue sustitutoria: murió en lugar nuestro, el Justo por los injustos, y es nuestra única esperanza para la eternidad. "Mas El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados..." (Isaías 53:5).
Una mujer acababa de orar con un soldado herido de muerte cuando una enfermera entró y dijo: "No tienes que procuparte por tus pecados; todo el que da su vida por su país está bien." El soldado sonrió, pero dijo: "Ese es un error. Cuando me encontraba allí, tirado en el campo de batalla, sabía que lo había dado todo. Pero eso no me ayudó a enfrentarme a Dios. No estaba preparado para morir, y lo sabía. Sin embargo, esta mujer me ha ayudado a darme cuenta de que Jesús fue castigado por mis pecados. No tengo miedo de morir ahora, porque se que El me ha perdonado."

Aquella enfermera tenía buena intención, pero no sabía lo que decía. El soldado había comprendido el fundamento del evangelio: Jesús murió por nuestros pecados. Un poeta escribió:


"Oh Cristo, que cargas bajaron tu cabeza,
Mis pecados tuviste que enfrentar.
Un sacrificio: tu sangre derramar,
para por gracia mi alma salvar."


Por la gracia de Dios la salvación es gratis. Al escuchar esto, muchos nos preguntamos: "¿Quieres decir que no hay nada que podamos hacer para merecerla? Eso es demasiado fácil." Muchos ponemos objeción a la idea de que Dios concede un favor inmerecido tan gratuitamente a pecadores indignos.

Un minero se acercó un día a un cristiano y le dijo: "Daría cualquier cosa por creer que Dios perdonaría mis pecados, pero no puedo creer que los perdonará sólo si se lo pido. Es demasiado barato." El cristiano le dijo: "Amigo, ¿has estado trabajando hoy?" "Sí, bajé a la mina" "¿Cómo saliste del foso? ¿Pagaste?" "Claro que no. Lo único que hice fue subir al armazón y me subieron hasta la cima" "¿Y no fue eso demasiado barato?" -preguntó el cristiano. "Oh no -dijo el minero- fue barato para mi, pero a la compañía le costo mucho dinero perforar el pozo." De repente, comprendió la verdad. Lo que al él no le costó nada -la salvación- no había sido barato para Dios. Al igual que el minero, nunca nos habíamos pensado en el gran precio que Dios pagó para enviar a su Hijo para que pudiese rescatarnos.

La salvación..."es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8-9) y es gratis, pero debemos recibirla. Cuando Andrew Jackson era presidente de los Estados Unidos un hombre fue sentenciado a muerte en juicio. El presidente Jackson ofreció perdonarlo, pero el condenado rehusó el perdón. Las autoridades de la prisión, el fiscal general y otros se empeñaron intensamente en convencer al hombre a que aceptara el perdón. Trataron de hacerlo entender que no sólo salvaría su vida, sino que si no aceptaba el perdón, insultaría con ello al presidente. El hombre insistió en que no. A la larga, le pidieron a la Corte Suprema de Justicia que interviniera. La Corte decidió que el perdón no era valedera a menos que el hombre la aceptara.

¿Sabes? Con la salvación de Dios sucede lo mismo. Aunque el Señor Jesús ha provisto redención para todo el mundo, sólo aquellos que aceptan su perdón se benefician realmente de su oferta. Nunca seremos libres del juicio de Dios sobre el pecado hasta que confiemos personalmente en Cristo como Salvador. "El que en El cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios"(Juan 3:18).

Nada puede apagar nuestra sed espiritual, sino sólo Jesús. Independientemente de cuanto bebamos de los pozos del éxito, lo único que conseguiremos es tener más sed. Jesús dijo: "Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás" (Juan 4:14). Si deseas apagar esa sed espiritual y de amor que hay en tí, y experimentar y sentir el hermoso regalo que Jesús nos ofrece -la salvación- sólo tienes que buscar un lugar en el que puedas estar sólo, lejos de toda distracción para que puedas hablar con el Señor. Para hablar con El, sólo tienes que doblar tus rodillas, exaltar su nombre y decirle lo que sientes y lo que quieres, confesarle que has pecado y que deseas que El tome tu vida y la dirija; necesitas reconocer ante El que no eres capaz de dirigir tu vida por ti solo. Si aun con esto no puedes o no sabes como orar y platicar con nuestro Padre Celestial, puedes apoyarte en esta pequeña oración:


Señor Jesucristo: Gracias porque me amas y entiendo
que te necesito. Te abro la puerta de mi vida y te recibo
como mi Señor y Salvador. Ocupa el trono de mi vida. Hazme
la persona que Tú quieres que sea. Gracias por perdonar mis
pecados. Gracias por haber entrado en mi vida y por escuchar
mi oración según tu promesa.

Cristo Salva Solo:

Durante la Guerra Civil:

El gobierno llamó al padre de una familia numerosa para que fuera como soldado. Cuando la esposa y los hijos supieron la suerte que le había tocado a su progenitor, quedaron en la mayor tristeza. Entonces, un joven, amigo de él, al darse cuenta de la situación, se ofreció para ir a la guerra en su lugar.

-Yo he arreglado-, dijo él -todos mis negocios y voy a ir a la guerra en tu lugar. No tengo ni esposa ni hijos, de modo que si muero, no dejo a nadie huérfano.

-No puede ser-, contestó el padre -no puedo dejar que tú, mi amigo verdadero y fiel, te expongas a un peligro tan grande por mí.

Pero toda oposición fue inútil. El joven permaneció firme en su propósito y el amigo tuvo que aceptar. La gratitud de la esposa y de los hijos era grande al verse libres de la terrible angustia. El último adiós, cuando el valiente joven se despidió de sus amigos para ir a la guerra, fue conmovedor.

Pasaron meses de guerra encarnizada. Día tras día, el padre leía con gran interés la lista de muertos y heridos. Miles de valientes murieron en las líneas de combate, mientras su amigo parecía escapar de la muerte. Sin embargo, un día, al examinar aquella lista fatal, el primer nombre entre los muertos era el del hombre que había tomado su lugar. Con gratitud mayor que la de un hermano, llevó el cadáver de su amigo y lo puso en el panteón familiar, y en el lugar donde su amigo había caído combatiendo, levantó una lápida con esta sencilla, pero conmovedora inscripción: El murió por mí.

Esto es una sustitución. Cuando el joven murió, el padre dijo una verdad -El murió por mí; él entregó su vida en lugar de la mía-. ¡Qué acción más noble y grande!

Aunque haya alguien que dé su vida por su amigo, hay un amor todavía mayor. En los evangelios de la Biblia se nos cuenta del amor más grande del mundo. Allí encontramos que el Señor Jesucristo dio su vida por todos los pecadores, por usted y por mí. Se dio a sí mismo por nosotros. "Llevó El mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia" (1 Pedro 2:24). "La plaga del pecado es muerte" (Romanos 6:23). ¿Tiene usted un sustituto, o, va a morir usted?

Es posible que usted sea una persona honrada, moral, bondadosa, y hasta religiosa; sin embargo, si no se aprovecha del Sustituto, después de la muerte tendrá que llevar el castigo de sus propios pecados en su persona. El último día, usted resucitará y sufrirá pena de eterna perdición, excluido de la presencia del Señor (2 Tesalonicenses 1:9). Porque el hombre que muere en sus pecados no puede estar en la presencia del Dios Santísimo. Su conciencia no puede estar tan insensible que pueda decir con sinceridad que ha hecho todo lo que Dios pide. Sin embargo, hay personas que piensan que están cumpliendo con Dios, pero la Biblia dice en Romanos 3:23 "no existen diferencias, puesto que todos han pecado y se hallan separados de la gloria de Dios".

A las personas que están confiando en su propia justicia, también les dice: "Sabiendo que el hombre no es justificado (salvado) a base de las obras de la ley, sino por medio de la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Cristo Jesús, para ser justificados a base de la fe de Cristo y no de las obras de la ley, por cuanto nadie será justificado a base de las obras de la ley" (Gálatas 2:16).

Usted y yo necesitamos este Sustituto, Jesucristo. El Hijo de Dios cargó la ira del Dios Justo, al llevar los pecados de cada ser humano, concretamente los de usted y yo querido amigo. El Padre aceptó el sacrificio de Cristo como sustitución de la muerte de cada uno de nosotros y para el perdón de todos nuestros pecados.

Si usted, arrepentido, se vuelve a Cristo, reconociéndole de todo corazón, como Señor y Salvador en su vida, usted quedará salvo para la eternidad, y libre de la esclavitud del pecado para vivir en adelante en el poder del Espíritu Santo (Romanos 8) No espere, dígale: "Señor, confío en tu promesa que dice: Al que a mí viene, no le hecho fuera." (Juan 6:37).


¡No lo rechace!

Salva Sólo Cristo:

En estas Navidades la mejor desición que puedes hacer es tomar un tiempo para pensar, refleccionar y hacer un cambio total en tu vida acercandote a Dios mediante JESUS, su hijo encarnado, el cual celebramos sus cumpleaños en este tiempo.

Navidad 2002:

"Mas Dios encarece su amor para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros"    Romanos 5:8

Llegó la temporada de la navidad.  Esta es una época en la que Cristo debiera ser el centro de las celebraciones.  Sin embargo, fiestas, bebidas, regalos, Santa Claus, y otras cosas han ocupado el lugar que le toca a Cristo y Cristo es olvidado.  Muchas personas no saben aún el propósito real de la navidad.  Sin Cristo no hay navidad.  Por lo tanto, detente a pensar sobre tus propósitos para celebrar la navidad.  Mira la navidad desde el punto de vista de Dios.

Dios nos amó tanto que Él permitió que sú único Hijo dejara el grandioso esplendor del cielo para que naciera como un bebé humano en este mundo pecador.  ¿Por qué lo permitió Dios? Para que Cristo muriera por nosotros aún cuando éramos pecadores.  Cristo no vino a este mundo para salvar santos o aquellos que son buenos.  Cristo vino a este mundo para buscar y salvar a los que están perdidos y se ven a ellos mismos dignos de recibir el castigo de Dios en el infierno.  Solamente cuando te veas perdido y sin esperanza, podrá Cristo salvarte..  Jesús dijo:, "Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas."  El tambien dijo:, "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar"  Pón tu fe y confianza en Cristo.  El nunca te fallará.



Eres la Visita No.

Last Update on Monday, December 16, 2002 7:58 AM
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