La Computadora
De la calculadora a la computadora Personal
Charles Babbage fue uno de los primeros en lograr grandes avances en la invención de la computadora. Ya en el Siglo XIX, desarrolló el concepto de una máquina calculadora libremente programable, con una memoria, una unidad de control y una calculadora. Sin embargo, sólo fue capaz de concretar su concepto parcialmente.
Finalmente, en 1940, la computadora se hizo realidad. Varios ingenieros tuvieron éxito en desarrollarla en forma independiente, durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en la actualidad, el ingeniero civil alemán Konrad Zuse es considerado “el padre de la computadora”. Zuse había fabricado máquinas calculadoras desde 1936, y en 1941 creó la “Z3”, la primera calculadora controlada mediante un programa. A pesar de que la máquina con la que logró su hazaña era tan grande como tres refrigeradores, ésta ya contenía todos los componentes que tienen las computadoras actuales: el procesador de datos, la memoria y una unidad de salida.
La computadora personal –una computadora de bajo costo para todos
El 12 de agosto de 1981, International Business Machines (IBM), presentó en Nueva York la primera computadora personal, la legendaria "IBM 5150 PC". Había comenzado el increíble ascenso de la computación.
En los Estados Unidos, la primera generación de computadoras personales costó alrededor de 3.500 dólares, incluyendo el monitor. En el año 1981, IBM vendió alrededor de 35.000 de esas computadoras. Pero la demanda creció rápidamente en enormes proporciones. En total, IBM vendió cerca de tres millones de estas primeras computadoras, que estuvieron disponibles hasta 1987.
Ya en 1976, el pionero Steve Wozniak, había fabricado una computadora pequeña y utilizable, la "Apple I". Con un valor de más de 20.000 dólares, era prohibitivamente costosa para aquellos que deseaban utilizarla en sus casas. La "Apple II", que llegó al mercado en 1977, fue la primer micro computadora comercialmente exitosa.
El Microchip – un pequeño chip con una gran capacidad
Sin microchips, no existirían las calculadoras, las computadoras personales ni las portátiles. Los delgadísimos chips - también llamados circuitos integrados– almacenan cantidades incontables de información.
Los microchips están hechos de silicio, y su producción lleva mucho tiempo. Con el objetivo de crear los patrones conductores actuales, se utilizan diversas técnicas para superponer otros materiales como aluminio o cobre, sobre la superficie de silicio.
Cada partícula de polvo es demasiado: donde casi un billón de transistores se amontonan en apenas un centímetro cuadrado, cualquier contaminación, por pequeña que sea, resulta desastrosa.
El norteamericano pionero en electrónica, Jack Kilby, que fue galardonado con el Premio Nobel de Física por su impactante trabajo en el año 2000, es considerado el inventor del microchip. El físico presentó su microchip al público en los laboratorios de Texas Instruments en 1958. Cinco transistores habían sido soldados sobre una pieza de germanio para crear un circuito – este chip tenía apenas el tamaño de un gancho para papeles.
Las estructuras de los microchips se volvieron más y más pequeñas. Los fabricantes tuvieron éxito al duplicar el número de transistores en un chip cada 18 meses, tal como lo predijo la ley de Moore. Sin embargo, a medida que los tamaños se han reducido a escalas de átomos, los fabricantes se están acercando cada vez más a los límites de la miniaturización. Ha llegado el tiempo de probar acercamientos completamente nuevos. Para ésto, los investigadores están actualmente buscando soluciones tales como el uso de pequeños “mini tubos de carbón”, los cuales esperan utilizar en los microchips del futuro.


